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Pesic, regreso a lo grande

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Hacía mucho tiempo que el Palau Blaugrana no vibraba como lo hizo ayer. Los aficionados azulgranas llevan dos años viviendo de forma anodina los sinsabores a los que dos fallidos proyectos les había acostumbrado. Ni Bartzokas ni Sito Alonso lograron cumplir con las expectativas creadas desde la cúpula de la sección, que tras la destitución del técnico madrileño entonó el mea culpa y asumió sus errores en un ejercicio poco habitual de autocrítica. «La temporada ya es un fracaso», admitió el directivo Joan Bladé. No obstante, un destello de lucidez y las circunstancias actuales han permitido que Svetislav Pesic regrese al banquillo del Barcelona. El entrenador que guió al club culé hacia la primera Euroliga de su historia lavaba, de esta manera, la afrenta perpetrada en 2004 cuando Valero Rivera, entonces responsable de las secciones, prescindió de sus servicios por rencillas personales.

Este domingo pudo comprobar que sigue siendo un ídolo en el Palau a pesar de haber pasado 13 años en el destierro. Los hechos lo demuestran. Y ayer lo corroboró el público del Barça, que le recibió con una ovación en cuanto puso un pie en el parquet poco antes de que diera comienzo el partido ante el Retabet Bilbao Basket.

Precisamente, el equipo vasco colaboró en que tuviera un plácido debut y puso poca oposición para que los azulgranas se dieran un baño de confianza con un abultado marcador (90-58) de cara a la Copa del Rey, que se disputa esta semana. Incluso dio la sensación que la temporada dejaba de ser un fracaso y que Pesic cerraba un paréntesis que la memoria colectiva pretendía olvidar. El día de su presentación el serbio ya mostró su manual y este domingo lo puso en práctica con un recital defensivo. Incidió en el margen de mejora de sus hombres en defensa para poder optar a ser competitivos y ante el Bilbao se comprobó una cierta mejoría tanto en la concentración como en la intensidad. «No todo fue perfecto pero estoy contento con la actitud, la concentración y la responsabilidad. No tener miedo en defensa», explicó fiel a su carácter inconformista. No obstante, a pesar de balsámica, la victoria es ciertamente engañosa por el estado del rival, un Bilbao deprimido.

Pesic siempre ha llevado al Barcelona en su corazón. A sus 68 años ni se imaginaba volver al banquillo del equipo azulgrana. De hecho, estaba en paro y veía pocas opciones de volver incluso a entrenar. Pero aceptó el reto de Nacho Rodríguez, al que tuvo a sus órdenes en su anterior etapa y que ahora lidera de forma ejecutiva la sección. Enamorado de la Ciudad Condal, todavía conserva su casa en Esplugas, municipio colindante a Barcelona. Por ello, se le vio disfrutar en su retorno al Palau: «Mis sensaciones siempre son buenas. Pero necesitamos un Palau lleno. Está claro que si se juega bien, la gente vendrá. Esto es el Barcelona. Pero ha habido buena atmósfera», reconocía feliz tras ganar en su debut.

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