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Los pioneros de la piragua española

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Cuando en España llevar unas deportivas por la calle era de bicho raro, ellos desafiaron lo establecido para imaginar lo imposible: una medalla olímpica en piragüismo. Sin métodos, ni herramientas, ni guías, copiaron a los mejores: Alemania del Este, Rumanía, Antigua Unión Soviética... Todo lo necesario para que Eduardo Herrero y cuatro alocados llevaran a España desde la nada hasta lo más alto. Herminio Menéndez, José María Esteban Celorrio, Luis Gregorio Ramos Misioné y José Ramón López Díaz-Flor lograron una plata en Montreal 76 por la que fueron homenajeados el martes en el Comité Olímpico Español. Aquellas primeras paladas guiaron a las 15 medallas que llegaron después.

«Más que la plata en sí fue la forma de conseguirla: con entrenamientos, nuevas técnicas. Inició un camino para abrirnos un poco más al mundo. España estaba muy desfasada. El aislamiento de tantos años repercutía en todo, también en las tecnologías de los deportes», recuerda para ABC Menéndez. Contaron con la fuerza y la pasión de su entrenador, Eduardo Herrero. «Se alinearon los astros: unos locos de 20 años que lo dejaron todo por el piragüismo, un visionario y una Federación que puso facilidades para viajar a Rumanía. Pudimos viajar porque era algo deportivo y como intercambio. Vinieron unos atletas rumanos a España y después dijeron, pues que se vayan los piragüistas para allá», explica José María Esteban Celorrio.

«Llegamos al lago Snagov. Tenían allí el centro de entrenamiento los clubes de Dinamo y Steaua, que venían de equipos militares. La selección femenina nos ganaba con pasmosa facilidad», indica Menéndez. «En aquella época, a principios de los 70, en las competiciones llegaban los últimos y después, España», ríe Esteban.

Unos extraterrestres
Pero aprendieron técnicas, metodología, biomecánica, cómo aprovechar el movimiento de la pala y el cuerpo para ir cada vez más rápidos. Hasta quedar campeones del mundo en 1975. «Ahí fue la verdadera sorpresa. En una final de nueve embarcaciones, con ocho de ellas de países del Este, mucho más formadas, ganó la españolita», continúa Menéndez. Así se contó en ABC. «En el podio no había ni bandera de España, tuvieron que coger otra, ni himno. Éramos auténticos extraterrestres», dice Esteban.

De izquierda a derecha: Esteban Cellorrio, Eduardo Herrero, Hermino Menéndez, José Ramón López Díaz-Flor
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EFE
Un triunfo «algo frustrante» porque fue más aplaudido fuera que dentro del país. «Llegamos con la medalla, desde Belgrado, ganando a todos. Y nos vimos ahí, en la terminal, sentados esperando en la cinta de las maletas. No había tenido ningún eco en España», cuenta Esteban, que también confiesa que después de ganar el Mundial se plantaron ante la Federación. «Claro, nos habían prometido unos premios que no llegaron porque nadie confiaba en que lo lograríamos. Pues allí que nos sentamos en la Residencia Blume. Éramos unos rebeldes».

El oro y la adrenalina los impulsó hasta la cita olímpica de Montreal 76. Con la etiqueta de favoritos. Quizá fue soñar demasiado. «Lo confesaré: perdimos el oro. Por eso en algunas imágenes en el podio se nos ve enfadados. Luego te das cuenta de que ganar una medalla de plata en unos Juegos era… pero en ese momento teníamos el convencimiento de que de diez regatas hubiéramos ganado nueve. Pero por 26 centésimas no lo conseguimos», prosigue Menéndez. Así fue la portada de ABC.

De izquierda a derecha: Luis Gregorio Ramos Misioné (con bigote), José Ramón López Díaz-Flor, Eduardo Herrero (abajo), Herminio Menéndez y José Luis Esteban
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ABC
Todavía se emocionan cuando ven las imágenes de la carrera. El premio a muchos años de dedicación exclusiva a un deporte con apenas afición y que, desde luego, no les dio para ser ricos. Pero sí para sacar pecho ahora de todas las medallas que España ha atesorado desde aquella plata. «Tengo relación con Saúl Craviotto, Marcus Cooper Walz, David Cal... Son grandísimos deportistas, pero me enorgullece todavía más lo extraodinarios que son como personas. Nosotros pusimos los primeros ladrillos y a los que están ahora les ha quedado un chalé precioso», indica Esteban. «Estoy convencido de que en Tokio ganarán el K4», asegura Menéndez. Para cerrar el círculo que ellos empezaron.

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