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Los errores más comunes de los españoles cuando aprendemos inglés

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¿Nos cuesta a los españoles aprender inglés más que a los vecinos europeos? Si nos atenemos a la famosa frase del «Relaxing cup of café con leche», se puede pensar que sí. Sin embargo, también es cierto que las nuevas medidas de educación están enfocadas a que «learn English» sea algo natural que comienza desde la infancia. Eso sí, hay problemas a la hora del aprendizaje que parece que se repiten generación tras generación.

Para empezar, las raíces lingüísticas del inglés y el español dan lugar a lo que se conoce como false cognates (o falsos amigos en español), palabras que se escriben de una manera parecida pero tienen significados completamente diferentes. En ocasiones, el truco de inventárselas puede funcionar, como client (cliente) o fantastic (fantástico). Sin embargo, no es lo habitual. Así, existen términos como actual (cuyo significado no sería actual, sino real), carpet (es alfombra y no carpeta), eventual (no es lo que parece, sino final), quote (son declaraciones, no cuotas) o constipated (el inglés que lo escuche sacará una sonrisa seguro, porque no es constipado, sino estreñido).

Otro de los errores más comunes es la pronunciación. Así, los profesores de inglés tienden a repetir una y otra vez a los alumnos de nuestro país la dicción de palabras como library, island o aisle. Una práctica, por cierto, que tiene mucha utilidad cuando se quiere viajar al Reino Unido. Para llegar a los destinos hay que saber cómo se dice correctamente las ciudades de Worcestershire, Leicester, Godmanchester, Cholmondeley o Durham. Pero, por encima de todas, hay un pueblo galés que es de matrícula de honor para los españoles… e incluso los propios británicos: Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch. Y sí, existe.

De hecho, una fonética equivocada puede dar lugar a malentendidos, como por ejemplo confundir kitchen (cocina) en lugar de chicken (pollo), desert (desierto) con dessert (postre) o la más común: ship (barco), que aunque suenen muy parecido no tienen nada que ver con sheep (oveja) o shit (mierda).

El desarrollo de la tecnología está provocando que cada vez se popularicen más las abreviaturas. Por un lado, facilita su escritura. Por otro, complica un poco más el aprendizaje porque se hace fundamental conocer su uso. Así, es bueno saber a qué se refiere Veg (de vegetales), Xing (para referirse al cruce en las calles de Estados Unidos, que no de Beijing), Congrats (para dar la enhorabuena), Teen (adolescentes), Bro (hermano), Sis (hermana), Doc (documento) o Stats (estadísticas).

Aprender un idioma, superación personal
El truco es no obsesionarse, porque se hace camino al andar. Y, por supuesto, insistir en la práctica, porque aprender el inglés es fundamental no solo para el trabajo, para viajar o porque es el idioma universal, sino como superación personal.

Según Emilio Bordona, presidente de InterWay, «aprender inglés es más fácil de lo que pensamos. No hay que tenerle miedo porque cada vez hay más herramientas para estudiarlo. Y, por supuesto, no hay que frustrarse».

En ese sentido, «lo importante es sentir que se avanza y eso se consigo a base de prueba y error. Las equivocaciones son positivas y nos ayudan a reflexionar sobre nuestras fortalezas y debilidades. Si a veces cometemos erratas en nuestra lengua materna, ¿cómo no vamos a hacerlo en el inglés? Los anglosajones están muy acostumbrados a que se hable su lengua con diferentes acentos y multitud de errores, ya que el resto del mundo es el que está aprendiendo su idioma».

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