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Lo que finaliza y lo que viene

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Antes que nada expresar mis sentimientos más profundos de tristeza por el fallecimiento de otros de los grandes de la vela española, Nandu Muñoz, el gran Nandu, se nos ha ido y como bien expresaba Guillermo Altadill, «Nandu ya vuela con los albatros», con esos enormes pájaros que descubrió en la regata de vuelta al mundo, abordo del «Licor 43», primer barco español en el que formo en su tripulación, convirtiéndose en uno de los pioneros españoles en la navegación oceánica. Descansa en Paz.

Vaya final de año, tres de los más grandes navegantes españoles se nos han ido, y por parte de la Federación ni una simple nota, no ya de pésame sino al menos de reconocimiento.

Hemos finalizado un año con más sombras que luces, donde regatas emblemáticas de la vela pesada española se han convertido en un autentico galimatías que ni los propios organizadores saben de qué van.

En la Federación no solo se han olvidado de las promesas iniciales que la Presidenta enumeró en su programa, sino que ha seguido continuando con el manual de incompetencia, falta de transparencia, ética y mentiras tras mentira, que «brillantemente» escribieron los Pombo y Rodríguez con la colaboración de sus adláteres y estómagos agradecidos de turno.

Cara a 2019, parece que los vientos vuelven a soplar favorables, al menos en el inicio. Se recuperan las regatas oceánicas con la celebración en Valencia, de la Valencia Global Challenge, regata de la clase IMOCA 60, puntuable para su circuito mundial de 2019–2020. De esta manera se sustituye a la BWR nuestra gran regata oceánica que la incompetencia de unos politiquillos independentistas la borró del mapa sin una razón medianamente lógica que lo justificara.

Alex Pella, nuestro navegante de referencia en Vela Aventura, anuncia un nuevo proyecto de vuelta al mundo en un maxi trimarán. Espero que los faustos actos que se están programando para la conmemoración de los 500 años de la primera vuelta al mundo financien este proyecto, ya que sería una oportunidad histórica para vender la marca España.

También sería bueno que la Copa del Rey encontrara de nuevo su rumbo, aquel que la convirtió en una de las mejores regatas del mundo, cita obligada a los mejores barcos y armadores, y que últimamente parece haberse convertido en una catalogo comercial de un astillero y en el capricho de una serie de armadores que imponen sus necesidades sin cortarse un pelo.

Espero que el Náutico de Valencia recupere el esplendor del Trofeo de la Reina, y que se fijen muy bien para que los errores que cometieron en el pasado y los que en la actualidad cometen otras regatas, no se repitan.