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La seguridad ya no es una opción

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La tecnología en el Mundial de motociclismo no solo tiene su mirada puesta en crear motos más rápidas y manejables. Uno de sus mayores objetivos siempre ha sido la seguridad de los protagonistas, que se juegan la vida cada fin de semana con velocidades superiores a los 300 kilómetros por hora. El desarrollo de las máquinas va en paralelo al de aquellos sistemas que protejan la vida de los pilotos. Desde hace una década marcas como Dainese o Alpinestars desarrollan un airbag que se incorpora en los monos y que cuenta con un sistema de sensores que se activan e hinchan la parte del mono que protege la clavícula, los hombros y el cuello. Se producían buenos resultados, pero el mecanismo era demasiado abultado para las aspiraciones de los pilotos. «Creo que es muy importante para nuestra seguridad, pero necesitamos mejorar la comodidad un poco. Cuando lo llevas sientes más presión en los hombros», indicó Jorge Lorenzo a finales de la temporada pasada. También admitió no haberlo llevado en una peligrosa caída que sufrió en los últimos entrenamientos del Gran Premio de Japón en 2016. Valentino Rossi también afirmó que al principio le costó adaptarse porque perdía cierta libertad de movimientos.

Sin embargo, la parrilla agradece también estos sistemas de aire que se han ido adaptando hasta convertirse en un dispositivo de apenas medio kilo, y que se activan solos cuando notan que el piloto realiza un movimiento inadecuado, fuera de lo normal, o va más rápido que la propia moto. Casi toda la parrilla de MotoGP ya la incluye como algo natural. Pero si hasta ahora era un sistema de protección opcional, a partir del primer Gran Premio de Qatar, en marzo, será obligatorio para todos, en todas las categorías, en todas las sesiones de entrenamiento, clasificación y carreras.

Solo dos excepciones
«Al principio solo protegían la clavícula, ahora es toda la espalda e incluso la parte delantera. Se ha necesitado un tiempo para que todas las empresas pudieran llegar a desarrollar esta tecnología, para que todos estén en las mismas condiciones. Los sensores son tan sensibles que se puede activar incluso con un pequeño susto. Y no se pueden reutilizar», señala Héctor Martín, del equipo HRC.

Aunque es una norma anunciada desde 2016, los equipos de las categorías de Moto2 y Moto3 también necesitaban su tiempo para adquirir esa tecnología, adaptarla a las especificaciones técnicas obligatorias de las propias máquinas y a la morfología de sus pilotos. En este sentido, la organización del Mundial permitirá ciertas modificaciones para acoplarlas al cuerpo de cada corredor. Aunque se muestra tajante en otros aspectos: «Debe cubrir y proteger al menos los hombros y la clavícula. La espalda entera o la parte central será opcional. Todos los airbags deberán pasar las pruebas oportunas para comprobar su funcionamiento y la adaptación a las normas. La activación accidental no puede suponer un riesgo de caída o impedir que controle la moto».

Solo se admitirán dos excepciones a la regla. No tendrán la obligación de llevarlo los pilotos que participen en un Gran Premio con una invitación puntual, y los pilotos sustitutos, aunque solo en los dos primeros grandes premios del año. Los pilotos se blindan para que el espectáculo continúe.

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