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El uso de pantallas apenas afecta a las horas de sueño de los niños, según un estudio

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Con la llegada de los teléfonos móviles inteligentes y las tabletas, el temor ante una prolongada exposición a las pantallas táctiles ha sido constante. Sin apenas estudios que confronten los posibles riesgos para la salud, los mayores efectos pasan irremediablemente por producir cansando a los usuarios y aumentar el estrés en las personas por las notificaciones recibidas; causa de una desatención entre los jóvenes.

Las horas de sueño en los niños apenas se trastoca por la cantidad de tiempo invertida sobre una pantalla, según concluye un nuevo estudio elaborado por la universidad de Oxford y publicado en la revista «Journal de Pediatrics». Los investigadores descubrieron que los periodos de exposición a los «smartphones» y pantallas no tuvo un impacto significativo en la duración de horas de descanso en los menores.

Las conclusiones chocan directamente contra otros estudios anteriores que afirmaban que los usuarios más jóvenes no duermen el tiempo suficiente por culpa, supuestamente, de los aparatos electrónicos actuales. Los investigadores apuntaron que la relación entre el tiempo de exposición y el sueño era tenía un impacto «extremadamente modesto». Por cada hora de uso de dispositivos se vincula entre 3 y 8 minutos menos de sueño durante la noche. Un dato que, según los científicos, no existe una correlación para afirmar que existe un impacto importante.

Los expertos apuntan, sin embargo, a que es necesario considerar otras variables y cambiar ciertos hábitos antes de que sus hijos vayan a acostarse de cara a mejorar los patrones de sueño. «Crear rutinas a la hora de acostarse como anticipar horarios son estrategias mucho más efectivas para ayudar a los jóvenes a dormir», apunta en declaraciones a «The Daily Telegraph» el profesor Andrew Przybylski, autor del estudio. «Debido a que los efectos de las pantallas es tan modesto, es posible que muchos estudios recopilen muestra más pequeñas que podrían dar falsos positivos y ofrecer resultados que muestren un efecto que en realidad no existe».

Para elaborar el estudio, los científicos de Oxford analizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud Infantil 2016 de Estados Unidos, aunque creen que es necesario realizar más investigaciones para descubrir si existen mecanismos biológicos que se vean afectados por las pantallas digitales. Su tesis es que el uso excesivo de dispositivos puede no afectar en absoluto a los patrones de sueño. Otro estudio, sin embargo, sí lo vincula con el sistema cognitivo. Según un reciente informe de «The Lancet Child & Adolescent Health», el uso excesivo de las pantallas y dispositivos lastra la inteligencia de los niños. En ese sentido, los expertos recomiendan a los padres limitar el tiempo con este tipo de aparatos.

Estos hallazgos se suman a las conclusiones de un estudio de la universidad de Toledo presentado en agosto en el que se aseguraba que la emisión de la llamada «luz azul» -rango del espectro de luz visible que tiene una longitud de onda entre 400-495 nm- de los dispositivos digitales. En el informe se vincula que el uso prolongado de pantallas desencadena la producción de un químico tóxico que «mata» a las células sensibles a la luz en la retina. El riesgo es que puede acelerar la degeneración macular y acelerar problemas de visión. «Estamos expuestos a la luz azul continuamente, y la córnea y el cristalino del ojo no pueden bloquearla», señala en un comunicado Ajith Karunarathne, autor del estudio de la Universidad de Toledo.