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Embarazo: así influye la alimentación de la madre en el bebé



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Así influye la alimentación de la madre en el bebéLa suplementación con ácido fólico antes de la concepción ayuda a prevenir los defectos del tubo neuronal.

Con la llegada de septiembre, entre los nuevos propósitos de pareja para el curso que empieza, puede estar el de ampliar la familia. Aunque concebir un bebé puede parecer fácil, no siempre lo es. En todo este proceso los hábitos de los futuros padres juegan un papel fundamental: no fumar, evitar el alcohol y llevar una alimentación equilibrada tiene un impacto positivo en la fertilidad. El sobrepeso (IMC mayor de 30) reduce las posibilidades de concebir en ambos sexos, pero un peso demasiado bajo (IMC menor de 20) en las mujeres también puede frustrar los intentos.

El 80% de las mujeres embarazadas no acude previamente al ginecólogo para planificar su gestación y solo una de cada tres realiza un control nutricional correcto previo, según el estudio Gestmujer sobre el comportamiento de las mujeres en cuanto al cuidado, hábitos y salud durante la embarazo. «Para que el bebé nazca sano es fundamental tener una adecuada ingesta de ácido fólico o vitamina B9; vitamina que se encuentra sobre todo en las verduras de hoja verde», explica la doctora Isabel Santillán, ginecóloga de la clínica Ginefiv.

Pero con la dieta no es suficiente. Para conseguir los niveles adecuados de esta vitamina de cara a la gestación, hay que tomar suplementos.«Como mínimo hay que empezar a tomarlo un mes antes de intentar el embarazo, aunque lo ideal es comenzar tres meses antes», señala la doctora Carmen Zabau, ginecóloga y jefa de diagnóstico prenantal en el Institut Marqués. Esta suplementación puede prevenir dos de cada tres casos de uno de los trastornos congénitos más frecuentes, los defectos del tubo neuronal (espina bífida, anencefalia).

Consulte al ginecólogo antes de comprar cualquier complejo vitamínico en la farmacia porque, en el caso de la vitamina A, un exceso, puede suponer un riesgo. «La que obtenemos de los alimentos no supone un problema, pero en forma de suplemento, la vitamina A se acumula en el organismo y puede producir malformaciones en los bebés», advierte la doctora Santillán.

La toma de ácido fólico debe mantenerse en el primer trimestre del embarazo y, según las necesidades de la futura mamá, puede que el especialista recomienda un complejo vitamínico más completo que contenga otros nutrientes esenciales en la gestación como el yodo, el hierro, el zinc, la vitaminas B12 y D, ácidos grasos omega 3 y el calcio. En el tercer trimestre también se recomiendan los suplementos porque «se ha visto que disminuye el desprendimiento prematuro de la placenta», añade la doctora Zabau.

Además del tabaco y el alcohol, otro hábito que puede interferir en la fertilidad es la toma de cafeína.«Es vasoconstrictor por lo que hay que moderar su ingesta antes y durante el embarazo», afirma la doctora Santillán.

Antes de buscar el embarazo, es recomendable comprobar si se ha pasado la toxoplasmosis con un análisis de sangre. Este parásito puede encontrarse en las carnes crudas, que hay que evitar si no se ha pasado porque puede provocar lesiones en el feto. «Lo mejor es congelar las carnes previamente y luego cocinarlas muy hechas», recomienda la doctora Santillán. También se encuentra en la fruta y la verdura, por lo que hay que lavar las piezas a conciencia antes de consumirlas.

Otra amenaza para el futuro bebé es la listeriosis, que puede provocar abortos, parto prematuro y muerte fetal. Esta bacteria puede encontrarse en los quesos y leches sin pasteurizar, patés caseros y pescados ahumados.

 

No hay que comer por dos

Un mito del embarazo es que la mujer debe comer por dos. La realidad es que el aporte calórico sólo debe aumentar en unas 200-300 calorías al día para cubrir las necesidades de madre y feto. La Estrategia Naos (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) del Ministerio de Sanidad recomienda que este aumento energético se realice entre el segundo y tercer trimestre del embarazo, siempre y cuando las condiciones de la madre antes de la gestación fueran las idóneas.

«Hay que controlar el peso, lo recomendable es no ganar más de 9-11 kilos. Si se sube mucho de peso aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes y complicaciones en el parto», advierte la doctora Santillán, que recomienda, si se experimenta apetito con mucha frecuencia, tener cerca «la jarra de agua y el frutero».«Se pueden hacer cinco o seis comidas al día que no sean muy copiosas e incluyan todos los nutrientes», añade la doctora Zabau.

Y para combatir las típicas nauseas, pruebe a comer pequeñas cantidades de comida de forma más frecuente, alimentos fríos mejor que calientes e incluir unos frutos secos (nueces, avellanas y almendras crudas), que tienen magnesio, y ayudan a mejorar esta desagradable sensación.

 

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